Avanza la restauración de la Floralis: así se lleva adelante la obra

02.09.2025

La emblemática escultura de Recoleta volverá a estar completa hacia finales de octubre.

Uno de los símbolos más representativos de Buenos Aires está cada vez más cerca de recuperar su esplendor. La Ciudad, a través del Ministerio de Espacio Público e Higiene Urbana, se encuentra en la etapa final de los trabajos de restauración de la Floralis Genérica, ubicada en el barrio de Recoleta, que estará lista a fines de octubre.

Diseñada y donada por el arquitecto argentino Eduardo Catalano, fue inaugurada en 2002 y se distingue por sus seis pétalos de acero inoxidable y aluminio. La estructura pesa en total 18 toneladas y alcanza los 20 metros de altura. El 17 de diciembre de 2023, un fuerte temporal provocó la caída de dos pétalos, lo que obligó a iniciar un plan integral de reparación.

El proceso comenzó con un análisis estructural completo. Los pétalos dañados se desmontaron con ayuda de una grúa pluma y fueron trasladados en camiones especiales hasta una planta industrial en la ciudad de Baradero, provincia de Buenos Aires, donde se llevan a cabo las tareas de recuperación.

Paso a paso de la reparación

En la planta, las piezas fueron colocadas sobre cunas de hierro para comenzar con los trabajos. Primero se realizó una inspección visual minuciosa, luego se retiraron los paneles de aluminio y las partes de acero dañadas, incluidas algunas estructuras añadidas en arreglos anteriores. Posteriormente, se efectuó una limpieza con arenado para eliminar óxido, corrosión e impurezas.

Después se aplicaron ensayos no destructivos, técnicas usadas en la industria aeroespacial y automotriz que permiten evaluar materiales sin dañarlos. Entre ellas:

  • Inspección óptica para localizar defectos superficiales.

  • Corrientes parásitas, método que utiliza inducción eléctrica para detectar irregularidades.

  • Líquidos penetrantes, técnica que introduce un tinte en grietas superficiales y las hace visibles.

Con esa información, se realizaron cálculos estructurales, simulaciones de viento y modelados 3D para diseñar las nuevas piezas. Luego se fabricaron los componentes necesarios y se inició el rearmado de los pétalos con sus refuerzos, utilizando bulones especiales de alta resistencia, similares a los que se emplean en la industria aeroespacial.

Tras esa etapa, comenzó la colocación de las chapas de aluminio que recubren la estructura, fijadas con remaches de acero inoxidable. De manera paralela, también se está reparando uno de los cuatro pistilos de la escultura, columnas cónicas de entre 9 y 12 metros que se ubican en el tallo de la flor.

El regreso a la Ciudad

Una vez finalizadas las reparaciones en Baradero, los dos pétalos y el pistilo serán trasladados nuevamente a la Plaza de las Naciones Unidas para su montaje. A diferencia del viaje de ida, esta vez volverán a la Ciudad por vía fluvial a través del río Paraná.

El operativo se desarrollará en tres fases durante tres días:

  1. Traslado en carretones desde la planta hasta el puerto de Baradero.

  2. Transporte en barcazas hasta el puerto de Buenos Aires.

  3. Recorrido terrestre hasta la plaza donde está emplazada la Floralis.

Este esquema se definió por el tamaño y el peso de las piezas, que hacen complejo un traslado largo por ruta. Una vez montados en su lugar original, se prevé que hacia fines de octubre la Floralis Genérica vuelva a lucir en todo su esplendor.